Placeres Rojos

 
 
 

Para el que fuiste

para el que ahora eres…

 

 

 

 

Te voy  a contar algo, algo muy singular que me sucedió durante mi “cena” de año nuevo. Cena está entre comillas porque, ya te platiqué, últimamente me la paso a dieta. Mi “cena” iba a consistir en una ensalada de espinacas con manzana, nueces y aderezo bajo en calorías.

 

Mis padres y unos amigos estuvieron toda la tarde en la cocina.  En una especie de ritual preparatorio para el fin de año, inventaron  y adornaron platillos y pequeñas charolas que llenaron con cuanta cosa se les cruzó por el camino. Yo entré un par de veces y pregunté si necesitaban ayuda, pero me dijeron que no, así que volví a mi recámara a leer para hacer una tarea de la universidad.

 

En una de las ocasiones que fui a la cocina, descubrí unas cerezas lindísimas en un plato. Probé una y… mmmm… delicia celestial: era la mejor cereza que he probado en mi vida. El sabor era total, concentrado, en su punto, fresco y delicioso…

 

La segunda vez que entré, las cerezas ya no estaban  sobre la mesa. Iba a preguntar por ellas pero algo me distrajo y me olvidé.

 

La familia decidió cenar frente al televisor para ver algunas películas. A mí me tocó poner la mesa. Escogí un mantel blanco y una vajilla alusiva a la ocasión. En un momento empezó el desfile de mis hermanos y mis papás, acomodando en ella lo que prepararon. Como se ocuparon de todo sin mí, me llevé una grata sorpresa al descubrir el arreglo cuando finalmente estuvo listo: sobre el mantel que puse estaban desplegados platitos y platones, armoniosos en su desorden, llenos de color. El verde de mi ensalada, resaltando el amarillo  y el rojo de las manzanas; salmón, con su color característico, salpicado del blanco de la clara y la cebolla, del verde oscuro de las alcaparras… Había un pastel de un apetitoso color café dorado, adornado con un ramo hecho de frutas de distintos tonos y sabores, y otras cosas. Y uvas, por supuesto. Rojas y redondas, esperando a ser comidas a toda prisa al tiempo de las doce campanadas del cambio de año.

 

En eso, mi vista que paseaba por la mesa se topó con una bandejita. Estaban ahí, con sus palitos al aire, cuidadosamente colocadas, perfectas bajo el caparazón de chocolate oscuro o chocolate con leche que le tocó a cada una: las cerezas. Tomé una del rabito, una con chocolate claro, la llevé a mi boca y la sentí sucumbir entre mis dientes. Era toda una explosión de sabor. Toda una experiencia sonora, táctil para mi boca… Se me inundó el cerebro de cereza. Era lo más exquisito que hubiera podido imaginar en ese instante. Pero faltaba probar una con chocolate oscuro…

 

Tomé una de la bandeja. La más redonda y la del rojo más apetitoso, asomándose apenas por el borde de su cobertura negra. Repetí el proceso con anticipado deleite y…

 

Pecaminosa… obscenamente exquisita. Invasión total de los sentidos. Disfrutable es poco. Era el deleite concentrado en forma de cereza. Y no cabe duda de que todos los placeres se conectan en algún punto… me vino a la mente una imagen, la imagen de la única forma en que esa cereza sería aún más apetecible: tomada de tu boca, en un beso. ¡MMMMM…!

 

¿Te imaginas poder compartir así esa delicia? Yo sí me lo imaginé y me quedé inmóvil. Cerré los ojos. Di rienda suelta a la película que corría tras mis párpados. Suspiré… la gloria completa… esa cereza y tu boca…

 

Terminé de comerla y aún tenía los ojos cerrados. Nadie reparó en eso, concentrados como estaban en la cinta en turno. Me perdí un momento, sintiendo todavía el sabor de la cereza y del chocolate, embelesada con mis ocurrencias. Fue en ese momento, antes de las doce, no pude esperar, cuando te envié un beso al aire. Un beso de cereza. Un beso de cariño con cereza. Un beso de deseo y de cereza…

 

Unos segundos más tarde, mi hermano volteó a verme. Empezó a reír. Me dijo que si iba a cenar una ensalada, era rarísimo verme sosteniendo el plato de las cerezas… yo me reí también. Le dije que tomara varias y que las demás las repartiera entre los comensales, porque cualquiera que quedara en un minuto me la iba a tener que comer. Así que eso hizo: me quitó la tentación de enfrente, todavía riéndose, y en menos tiempo que el que me tardo en platicártelo las cerezas habían desaparecido. Menos mal.

 

 

Te quiero, Corazón de Cereza…

 

 

 

 

 

                                              

 

 

 

 

 

 ******

 

Paz, Amor, Salud, Trabajo… lo demás lo vende García ;)

 

¡Muy feliz año 2009!

 

 

Iliana.

 

 

 

 

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9 Respuestas a Placeres Rojos

  1. Fabiola dijo:

    Iliana… qué descripción tan maravillosa de las pecaminosas cerezas, ¡se me antojó mucho! Te dejo un fuerte abrazo de año nuevo, yo apenas me estoy preparando para recibirlo, acá mi familia ha preparado unos esquisitos buñuelos michoacanos, habrá pozole, tamales, ponche… y lo que se acumule. Deseo que este 2009 esté lleno de experiencias que te inunden y hagan volar tus sentidos como las cerezas con chocolate.Con afecto, Fabs.

  2. Susana dijo:

    Mi querida Iliana:Te dejo un abrazo muy fuerte con algo más que buenos deseos, la certeza de que 2009 nos viene increíble, ya verás :-) Con cariño, Susana.

  3. Tigrrilla dijo:

    Delicioso escrito, muy sensual, y pecando de "copiona" (nolo pude remediar) leyendo tu escrito también me imaginé una rica cereza tomada de la boca de una persona especial. En fin que puros antojos doña Dragona. Oye menos mal que ya reabriste tu espacio, espero que este 2009 sea muy prolífico en escritos, pensamientos, cuentos, poemas y obras de tu autoría ya que es riquisimo leerte. Te dejo un abrazote y mis mejores deseos.Tigrrilla

  4. Nuada dijo:

    Siempre me han gustado las cerezas, manita. Frescas, maduras, rojas, en su punto exacto, pero sin chocolate. Acá no se dan, hay que importarlas. Hace 11 años que no pruebo una. Si me tocara en gracia la oportunidad de probar una de nuevo, soy tan glotona y me gustan tanto, que de seguro no la pondría en boca de nadie para tomala luego, no sea que se la coma y me deje sin ella, je, je.Feliz año nuevo, preciosa Dragona. Que el 2009 te depare toda suerte de sueños hermosos hechos realidad, pero que no te quite para nada la capacidad de seguir soñando con más.Te quiero, mi niña.Abrazotote;Stone

  5. el pollo dijo:

    Ayy, nanita… Ya no voy a poder mirar de otro modo a las cerezas… je.Yo le deseo siempre, querida amiga, un buen año, mucho amor para dar y un corazonzote enorme para recibir. P.S. Cierto guajolote tiene cerezas de colores almacenadas… no sé para qué…je. -cof, cof-La quiero, mi chula!

  6. lourdes dijo:

    Coincido con Blanquita…al leerte me imagine tu bella fantasia…y la verdad muy erotica…espero este año sea mejor en todos sentidos…disculpa la tardanza..algunos problemas de salud…perotodo bien…te dejó un cálido abrazo

  7. il3pink dijo:

    ya me dieron ganas de comerme un chocolate con cerezaa, ya quiero yaaaa.hola como estas, soy tu tocaya desaparecidaaaaa, saludossssss

  8. Tigrrilla dijo:

    Paso a dejarte un abrazote fuerte esperando te encuentes muy bien.La Tigri

  9. lya dijo:

    super agradable encontrarte y leerte, un beso, excelente texto

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